Una visión amplia de la EE
En
su versión acotada la EE es un conjunto de acciones que tienen como objetivo
optimizar la relación entre la cantidad de energía consumida y el producto o
servicio obtenido, mediante la implementación de medidas de gestión energética,
la reducción de pérdidas de energía, cambios en los hábitos de producción y
consumo, e inversiones tecnológicas.
En
otras palabras, mediante las acciones de EE es posible producir el mismo producto
o servicio con una menor cantidad de energía.
A nivel de las unidades económicas, el mayor incentivo
para adoptar medidas de EE es la reducción del gasto en energía favoreciendo así
la capacidad de ahorro y/o la ampliación del consumo familiar y, en el caso de
las empresas, permitiendo la reduciendo de precios y/o incrementado los
beneficios.
Una visión macroeconómica más amplia considera que la
EE, articulada como política pública, permite alcanzar múltiples beneficios que
contribuyen al crecimiento económico y social, la seguridad energética, la
competitividad y la sostenibilidad ambiental.
Estos beneficios son el resultado de un cambio en el
paradigma de la EE que evolucionó de la idea de energía no consumida a la de
“primer combustible”. Es decir entender a la EE como uno de las fuentes
energéticas disponibles para atender el incremento de la demanda de energía.
Desde el punto de vista económico la EE tiene ventajas
con relación a otras fuentes - renovables y no renovables - dado su menor costo
de inversión, rápido retorno del capital y reducido plazo de implementación.
Asimismo la EE favorece la disminución del precio de
la energía, aminora a bajo costo las emisiones de GEI y reduce las
importaciones de energía, el impacto interno en momentos de precios altos en el
mercado internacional y el gasto en subsidios energéticos del presupuesto
nacional.
Según datos de la AIE la demanda abastecida mediante la
“fuente EE” por los países miembros en 2010 (generada por inversiones en el
período 1974 – 2010) fue mayor que la demanda de energía satisfecha por otro
recurso energético individual, incluyendo el petróleo, el gas, el carbón y la
electricidad, convirtiéndose así en el “primer combustible”.
En el año 2014, tal como muestra el gráfico 1, el
consumo de energía de los países integrantes de la AIE fue un 12% menor del que
hubiera sido sin medidas de EE. Dicho consumo fue incluso menor al del año 2000,
en tanto que el PBI creció un 27% en ese mismo período.
Es decir que de no haber ejecutado políticas y medidas
de EE ese 12% debería haber sido abastecido por fuentes renovables y no
renovables de mayor costo.
La eficiencia energética (junto con el uso de energías renovables) constituye una de las herramientas principales de mitigación para un lograr un desarrollo sostenible.
La ejecución de medidas de EE abarca de manera
transversal a todos los sectores de la economía. En el gráfico 2, según la AIE,
se puede apreciar el enorme potencial de su aplicación en los sectores de la
industria, el transporte, la generación eléctrica y edificios.
Seguramente en el caso de nuestro país el potencial es
muy grande, aunque no se han podido identificar datos sobre el particular.
(Gráfico 2)
Impacto macroeconómico de la EE. Intensidad Energética
De no mediar ningún tipo de medida de EE es esperable
que el consumo de energía de un país (medido en toneladas equivalentes de
petróleo) aumente a medida que crece el PBI.
El cociente entre ambas variables se lo denomina
Intensidad Energética de la economía (Consumo de energía/PBI). Representa la
cantidad de energía requerida para elaborar una unidad de producto. A este
indicador se lo considera una variable proxy de la eficiencia energética a
nivel país.
En el gráfico 3 a continuación se aprecia el
comportamiento de este parámetro en varios países o conjunto de países en el
período 1980 (año base = 100) - 2010. Se destacan, en los extremos, el aumento
sostenido de la intensidad en los países de Medio Oriente y las mejoras
notables de eficiencia de China y la Unión Europea. A nivel mundial la tendencia
es la reducción del consumo energético por unidad de producto, en tanto que en
el caso de Latinoamérica la relación se mantiene constante en ese período.
(Gráfico 3)





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