domingo, 31 de mayo de 2020

Documento ONU: Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible


        La Agenda es un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad. También tiene por objeto fortalecer la paz universal dentro de un concepto más amplio de la libertad. Reconocemos que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la pobreza extrema, es el mayor desafío a que se enfrenta el mundo y constituye un requisito indispensable para el desarrollo sostenible.

            Este plan será implementado por todos los países y partes interesadas mediante una alianza de colaboración. Estamos resueltos a liberar a la humanidad de la tiranía de la pobreza y las privaciones y a sanar y proteger nuestro planeta. Estamos decididos a tomar las medidas audaces y transformativas que se necesitan urgentemente para reconducir al mundo por el camino de la sostenibilidad y la resiliencia. Al emprender juntos este viaje, prometemos que nadie se quedará atrás.

            Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y las 169 metas que anunciamos hoy demuestran la magnitud de esta ambiciosa nueva Agenda universal. Con ellos se pretende retomar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y conseguir lo que estos no lograron. También se pretende hacer realidad los derechos humanos de todas las personas y alcanzar la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas.

            Los Objetivos y las metas son de carácter integrado e indivisible y conjugan las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental. Los Objetivos y las metas estimularán durante los próximos 15 años la acción en las siguientes esferas de importancia crítica para la humanidad y el planeta.

(texto completo)


Noticia OIEA: Conservación de la vida submarina: Técnicas nucleares para ayudar a América Latina y el Caribe a cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14


La región de América Latina y el Caribe, denominada en ocasiones “superpotencia de la biodiversidad”, cuenta con algunos de los legados naturales más bellos e importantes del mundo. Sin embargo, está sufriendo numerosos efectos antropógenos y climáticos, como la degradación de los ecosistemas, la contaminación costera y el cambio de los océanos. Con objeto de elaborar estrategias que comprendan técnicas nucleares e isotópicas adaptadas para hacer frente a estos problemas, los representantes de la región se reunieron en los Laboratorios del OIEA para el Medio Ambiente, en Mónaco, a principios de marzo.
La población costera de la región está aumentando y muchos de los que allí viven dependen del océano como fuente de ingresos y alimentos, pero los cambios en la temperatura del agua y la mayor acidificación y desoxigenación de los océanos podrían afectar considerablemente a las comunidades locales. Según investigaciones recientes, el aumento actual de la acidez del agua de mar en la región afecta ya a la capacidad de algunos organismos marinos, como los moluscos y los corales, de construir con eficacia sus conchas y esqueletos. Esto podría tener consecuencias en la pesca regional y los medios de vida de quienes viven en las zonas costeras afectadas.
 El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14 aboga por conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible. Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas
En esta primera reunión regional de coordinación del proyecto de cooperación técnica del OIEA “Fortalecimiento de las capacidades en los medios marinos y costeros mediante técnicas nucleares e isotópicas”, 24 expertos de las autoridades nacionales de 18 países se pusieron de acuerdo sobre las principales amenazas ambientales a que ha de hacerse frente y establecieron un marco estratégico de acción. La acidificación de los océanos, la floración de algas nocivas (FAN) y la contaminación procedente en buena parte de los omnipresentes plásticos marinos se señalaron como las preocupaciones ambientales más acuciantes que exigen una actuación coordinada, y se hizo hincapié también en el intercambio de datos clave y la mejora de las capacidades analíticas para medir la acidificación de los océanos, la eutrofización y la contaminación marina.

En este sentido, las zonas de mínimo oxígeno, en las que la saturación de oxígeno en el agua de mar se encuentra en el nivel más bajo, son de gran utilidad para conocer la función de los océanos en el control del gas atmosférico de efecto invernadero.

Expertos de 18 países de América Latina y el Caribe elaboraron un plan de trabajo para la colaboración regional sobre actividades marinas durante la reunión de coordinación celebrada en Mónaco.

¿Cómo pueden ayudar las técnicas nucleares a hacer frente a los problemas relacionados con el medio marino?

Las tecnologías nucleares son fundamentales para ayudar a mitigar los efectos prolongados de los cambios climáticos y oceánicos, así como para adaptarse a ellos. Los trazadores nucleares y las técnicas isotópicas pueden utilizarse para supervisar los efectos de la acidificación de los océanos y otros factores de estrés oceánico y ayudar a determinar las fuentes de contaminación del agua. Los resultados pueden facilitar que los encargados de adoptar decisiones y la comunidad científica tomen decisiones fundamentadas para proteger los ecosistemas vulnerables.
Uno de los ejemplos expuestos fue la floración de algas nocivas, un proceso marino natural que perjudica la salud humana, afecta negativamente a los ecosistemas y es una amenaza para las zonas costeras. Los científicos temen que el calentamiento del clima y otras actividades antropógenas agraven la intensidad y los efectos de las FAN. Durante muchos años, los Laboratorios del OIEA para el Medio Ambiente han fomentado el uso de la técnica de base nuclear denominada análisis de radiorreceptor, un método de gran sensibilidad y precisión que permite a los científicos detectar con prontitud y supervisar las biotoxinas producidas por las FAN. Se han descrito y documentado varios ejemplos de aplicación satisfactoria en Chile, El Salvador, Colombia y Cuba.
Las FAN son solo un aspecto de este proyecto de amplio alcance en el que participan 18 países. “El OIEA trabaja con los países de América Latina y el Caribe por conducto de este proyecto de cooperación técnica para encontrar soluciones prácticas a sus problemas más importantes relacionados con el medio marino”, explica Peter Swarzenski, Director Interino de los Laboratorios del OIEA para el Medio Ambiente.
En el proyecto participan, entre otros, expertos de la Argentina, Belice, el Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, el Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, el Perú, la República Dominicana, el Uruguay y Venezuela.

sábado, 30 de mayo de 2020

Documento: Conferencia de la NU sobre el medio humano - 1972


La Conferencia proclama que :

1. El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuanto lo rodea. Los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para el bienestar del hombre y para el goce de los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho a la vida misma.

2. La protección y mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, un deseo urgente de los pueblos de todo el mundo y un deber de todos los gobiernos.

3. El hombre debe hacer constantemente recapitulación de su experiencia y continuar descubriendo, inventando, creando y progresando. Hoy en día, la capacidad del hombre de transformar lo que lo rodea, utilizada con discernimiento, puede llevar a todos los pueblos los beneficios del desarrollo y ofrecerles la oportunidad de ennoblecer su existencia. Aplicado errónea o imprudentemente, el mismo poder puede causar daños incalculables al ser humano y a su medio. A nuestro alrededor vemos multiplicarse las pruebas del daño causado por el hombre en muchas regiones de la Tierra : niveles peligrosos de contaminación del agua, el aire, la tierra y los seres vivos ; grandes trastornos del equilibrio ecológico de la biosfera ; destrucción y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud física, mental y social del hombre, en el medio por él creado, especialmente en aquel en que vive y trabaja.

 4. En los países en desarrollo, la mayoría de los problemas ambientales están motivados por el subdesarrollo. Millones de personas siguen viviendo muy por debajo de los niveles mínimos necesarios para una existencia humana decorosa, privadas de alimentación y vestido, de vivienda y educación, de sanidad e higiene adecuados. Por ello, los países en desarrollo deben dirigir sus esfuerzos hacia el desarrollo, teniendo presentes sus prioridades y la necesidad de salvaguardar y mejorar el medio. Con el mismo fin, los países industrializados deben esforzarse por reducir la distancia que los separa de los países en desarrollo. En los países industrializados, los problemas ambientales están generalmente relacionados con la industrialización y el desarrollo tecnológico.

5. El crecimiento natural de la población plantea continuamente problemas relativos a la preservación del medio, y se deben adoptar normas y medidas apropiadas, según proceda, para hacer frente a esos problemas. De cuanto existe en el mundo, los seres humanos son lo más valioso. Ellos son quienes promueven el progreso social, crean riqueza social, desarrollan la ciencia y la tecnología, y, con su duro trabajo, transforman continuamente el medio humano. Con el progreso social y los adelantos de la producción, la ciencia y la tecnología, la capacidad del hombre para mejorar el medio se acrece cada día que pasa.

6. Hemos llegado a un momento de la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo atendiendo con mayor cuidado a las consecuencias que puedan tener para el medio. Por ignorancia o indiferencia podemos causar daños inmensos e irreparables al medio terráqueo del que dependen nuestra vida y nuestro bienestar. Por el contrario, con un conocimiento más profundo y una acción más prudente, podemos conseguir para nosotros y para nuestra posteridad unas condiciones de vida mejores en un medio más en consonancia con las necesidades y aspiraciones del hombre. Las perspectivas de elevar la calidad del medio y de crear una vida satisfactoria son grandes. Lo que se necesita es entusiasmo, pero, a la vez, serenidad de ánimo ; trabajo afanoso, pero sistemático. Para llegar a la plenitud de su libertad dentro de la naturaleza, el hombre debe aplicar sus conocimientos a forjar, en armonía con ella, un medio mejor. La defensa y el mejoramiento del medio humano para las generaciones presentes y futuras se ha convertido en meta imperiosa de la humanidad, que ha de perseguirse al mismo tiempo que las metas fundamentales ya establecidas de la paz y el desarrollo económico y social en todo el mundo, y de conformidad con ellas.

7. Para llegar a esa meta será menester que ciudadanos y comunidades, empresas e instituciones, en todos los planos, acepten las responsabilidades que les incumben y que todos ellos participen equitativamente en la labor común. Hombres de toda condición y organizaciones de diferente índole plasmarán, con la aportación de sus propios valores y la suma de sus actividades, el medio ambiente del futuro. Corresponderá a las administraciones locales y nacionales, dentro de sus respectivas jurisdicciones, la mayor parte de la carga en cuanto al establecimiento de normas y la aplicación de medidas en gran escala sobre el medio. También se requiere la cooperación internacional con objeto de allegar recursos que ayuden a los países en desarrollo a cumplir su mayor de problemas relativos al medio que, por ser de alcance regional o mundial o por repercutir en el ámbito internacional común, requerirán una amplia colaboración entre las naciones y la adopción de medidas por las organizaciones internacionales en interés de todos. La Conferencia encarece a los gobiernos y a los pueblos que aunen sus esfuerzos para preservar y mejorar el medio humano en beneficio del hombre y de su posteridad.


(documento completo)

Documento: Inventario Nacional de Gases Efecto Invernadero de la Argentina - 2019

        Resultados del inventario de GEI de la República Argentina, correspondientes al Tercer Informe Bienales de Actualización (BUR) elaborado en 2018-2019. Se incluyeron todas las fuentes de emisiones y absorciones para las cuales la información disponible permitió realizar una estimación acorde a los principios de calidad de elaboración del inventario. Estimaciones realizadas siguiendo las Directrices del IPCC de 2006.





(presentación de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable)


Documento: Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático - 1998

Entre otros acuerdos establece:

"Artículo 2

1. Con el fin de promover el desarrollo sostenible, cada una de las Partes incluidas en el anexo I, al cumplir los compromisos cuantificados de limitación y reducción de las emisiones contraídos en virtud del artículo 3:

a) Aplicará y/o seguirá elaborando políticas y medidas de conformidad con sus circunstancias nacionales, por ejemplo las siguientes:

i) fomento de la eficiencia energética en los sectores pertinentes de la economía nacional;

 ii) protección y mejora de los sumideros y depósitos de los gases de efecto invernadero no controlados por el Protocolo de Montreal, teniendo en cuenta sus compromisos en virtud de los acuerdos internacionales pertinentes sobre el medio ambiente; promoción de prácticas sostenibles de gestión forestal, la forestación y la reforestación;

iii) promoción de modalidades agrícolas sostenibles a la luz de las consideraciones del cambio climático;

iv) investigación, promoción, desarrollo y aumento del uso de formas nuevas y renovables de energía, de tecnologías de secuestro del dióxido de carbono y de tecnologías avanzadas y novedosas que sean ecológicamente racionales;

 v) reducción progresiva o eliminación gradual de las deficiencias del mercado, los incentivos fiscales, las exenciones tributarias y arancelarias y las subvenciones que sean contrarios al objetivo de la Convención en todos los sectores emisores de gases de efecto invernadero y aplicación de instrumentos de mercado;

vi) fomento de reformas apropiadas en los sectores pertinentes con el fin de promover unas políticas y medidas que limiten o reduzcan las emisiones de los gases de efecto invernadero no controlados por el Protocolo de Montreal;

vii) medidas para limitar y/o reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero no controlados por el Protocolo de Montreal en el sector del transporte;

 viii) limitación y/o reducción de las emisiones de metano mediante su recuperación y utilización en la gestión de los desechos así como en la producción, el transporte y la distribución de energía;

b) Cooperará con otras Partes del anexo I para fomentar la eficacia individual y global de las políticas y medidas que se adopten en virtud del presente artículo, de conformidad con el apartado i) del inciso e) del párrafo 2 del artículo 4 de la Convención. Con este fin, estas Partes procurarán intercambiar experiencia e información sobre tales políticas y medidas, en particular concibiendo las formas de mejorar su comparabilidad, transparencia y eficacia. La Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el presente Protocolo, en su primer período de sesiones o tan pronto como sea posible después de éste, examinará los medios de facilitar dicha cooperación, teniendo en cuenta toda la información pertinente.

2. Las Partes incluidas en el anexo I procurarán limitar o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero no controlados por el Protocolo de Montreal generadas por los combustibles del transporte aéreo y marítimo internacional trabajando por conducto de la Organización de Aviación Civil Internacional y la Organización Marítima Internacional, respectivamente.

3. Las Partes incluidas en el anexo I se empeñarán en aplicar las políticas y medidas a que se refiere el presente artículo de tal manera que se reduzcan al mínimo los efectos adversos, comprendidos los efectos adversos del cambio climático, efectos en el comercio internacional y repercusiones sociales, ambientales y económicas"




Documentos: Acuerdo de París - 2015

El Acuerdo establece entre otros objetivos:


"Artículo 2

1. El presente Acuerdo, al mejorar la aplicación de la Convención, incluido el logro de su objetivo, tiene por objeto reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, en el contexto del desarrollo sostenible y de los esfuerzos por erradicar la pobreza, y para ello:

a) Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático;"

(texto completo del Acuerdo de París)



Documentos: Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático - 1992


"Las Partes en la presente Convención,

Reconociendo que los cambios del clima de la Tierra y sus efectos adversos son una preocupación común de toda la humanidad,

Preocupadas porque las actividades humanas han ido aumentando sustancialmente las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, y porque ese aumento intensifica el efecto invernadero natural, lo cual dará como resultado, en promedio, un calentamiento adicional de la superficie y la atmósfera de la Tierra y puede afectar adversamente a los ecosistemas naturales y a la humanidad,

Tomando nota de que, tanto históricamente como en la actualidad, la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo han tenido su origen en los países desarrollados, que las emisiones per cápita en los países en desarrollo son todavía relativamente reducidas y que la proporción del total de emisiones originada en esos países aumentarán· para permitirles satisfacer a sus necesidades sociales y de desarrollo,

Conscientes de la función y la importancia de los sumideros y los depósitos naturales de gases de efecto invernadero para los ecosistemas terrestres y marinos,

Tomando nota de que hay muchos elementos de incertidumbre en las predicciones del cambio climático, particularmente en lo que respecta a su distribución cronológica, su magnitud y sus características regionales,

Reconociendo que la naturaleza mundial del cambio climático requiere la cooperación más amplia posible de todos los países y su participación en una respuesta internacional efectiva y apropiada, de conformidad con sus responsabilidades comunes pero diferenciadas, sus capacidades respectivas y sus condiciones sociales y económicas,

Recordando las disposiciones pertinentes de la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, aprobada en Estocolmo el 16 de junio de 1972,

Recordando también que los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional, tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos conforme a sus propias políticas ambientales y de desarrollo, y la responsabilidad de velar por que las actividades que se realicen dentro de su jurisdicción o bajo su control no causen dado al medio ambiente de otros Estados ni de zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional,

Reafirmando el principio de la soberanía de los Estados en la cooperación internacional para hacer frente al cambio climático,

Reconociendo que los Estados deberían promulgar leyes ambientales eficaces, que las normas, los objetivos de gestión y las prioridades ambientales deberían reflejar el contexto ambiental y de desarrollo al que se aplican, y que las normas aplicadas por algunos países pueden ser inadecuadas y representar un costo económico y social injustificado para otros países, en particular los países en desarrollo,

Recordando las disposiciones de la resolución 44/228 de la Asamblea General, de 22 de diciembre de 1989, relativa a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, y las resoluciones 43/53, de 6 de diciembre de 1988, 44/207, de 22 de diciembre de 1989, 45/212, de 21 de diciembre de 1990, y 46/169, de 19 de diciembre de 1991, relativas a la protección del clima mundial para las generaciones presentes y futuras,

Recordando también las disposiciones de la resolución 44/206 de la Asamblea General, de 22 de diciembre de 1989, relativa a los posibles efectos adversos del ascenso del nivel del mar sobre las islas y las zonas costeras, especialmente las zonas costeras bajas, y las disposiciones pertinentes de la resolución 44/172 de la Asamblea General, de 19 de diciembre de 1989, relativa a la ejecución del Plan de Acción para combatir la desertificación,

Recordando además la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, de 1985, y el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono, de 1987, ajustado y enmendado el 29 de junio de 1990,

Tomando nota de la Declaración Ministerial de la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima, aprobada el 7 de noviembre de 1990,

Conscientes de la valiosa labor analítica que sobre el cambio climático llevan a cabo muchos Estados y de la importante contribución de la Organización Meteorológica Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y otros Órganos, organizaciones y organismos del sistema de las Naciones Unidas, así como de otros organismos internacionales e intergubernamentales, al intercambio de los resultados de la investigación científica y a la coordinación de esa investigación,

Reconociendo que las medidas necesarias para entender el cambio climático y hacerle frente alcanzaron su máxima eficacia en los planos ambiental, social y económico si se basan en las consideraciones pertinentes de orden científico, técnico y económico y se revalúan continuamente a la luz de los nuevos descubrimientos en la materia,

Reconociendo también que diversas medidas para hacer frente al cambio climático pueden justificarse económicamente por sí mismas y pueden ayudar también a resolver otros problemas ambientales,

Reconociendo también la necesidad de que los países desarrollados actúen de inmediato de manera flexible sobre la base de prioridades claras, como primer paso hacia estrategias de respuesta integral en los planos mundial, nacional y, cuando así se convenga, regional, que tomen en cuenta todos los gases de efecto invernadero, con la debida consideración a sus contribuciones relativas a la intensificación del efecto de invernadero,

Reconociendo además que los países de baja altitud y otros países insulares pequeños, los países con zonas costeras bajas, zonas ·áridas y semiáridas, o zonas expuestas a inundaciones, sequía y desertificación, y los países en desarrollo con ecosistemas montañosos frágiles, son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático,

Reconociendo las dificultades especiales de aquellos países, especialmente países en desarrollo, cuyas economías dependen particularmente de la producción, el uso y la exportación de combustibles fusiles, como consecuencia de las medidas adoptadas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero,

Afirmando que las respuestas al cambio climático deberían coordinarse de manera integrada con el desarrollo social y económico con miras a evitar efectos adversos sobre este ˙último, teniendo plenamente en cuenta las necesidades prioritarias legítimas de los países en desarrollo para el logro de un crecimiento económico sostenido y la erradicación de la pobreza,

Reconociendo que todos los países, especialmente los países en desarrollo, necesitan tener acceso a los recursos necesarios para lograr un desarrollo económico y social sostenible, y que los países en desarrollo, para avanzar hacia esa meta, necesitaran aumentar su consumo de energía, tomando en cuenta las posibilidades de lograr una mayor eficiencia energética y de controlar las emisiones de gases de efecto invernadero en general, entre otras cosas mediante la aplicación de nuevas tecnologías en condiciones que hagan que esa aplicación sea económica y socialmente beneficiosa,

Decididas a proteger el sistema climático para las generaciones presentes y futuras,

Han convenido en lo siguiente:..."


viernes, 29 de mayo de 2020

Noticias: Definiciones del Ministro de Desarrollo Productivo sobre las energías renovables


En una reunión virtual con senadores, en varias oportunidades, Matías Kulfas, el Ministro de Desarrollo Productivo, fue consultado sobre las perspectivas de las energías renovables en el país.

Ya en su primera aproximación, el funcionario expresó sus diferencias respecto al programa de promoción de energías renovables implementado durante el gobierno anterior.

«Nuestra visión de política productiva y estratégica nos hace plantear una mirada un poco crítica sobre ese desarrollo», introdujo el Ministro.
Aunque sin mencionarlo explícitamente, hace referencia principalmente al Programa RenovAr que, cabe aclarar, a la fecha permitió aproximadamente 3.000 MW de nueva potencia renovable al sistema.
«Está claro que es un sector que se ha desarrollado en el Gobierno anterior en base a una Ley sancionada en 2015 donde básicamente hay un contrato de largo plazo, que tiene asegurado el flujo de fondos y un precio preestablecido, y algunas condiciones que tienen implícito un subsidio para el sector», analiza.

Sobre este plan implementado en la práctica por Sebastián Kind, Subsecretario de Energías Renovables de la gestión Cambiemos, Kulfas expresó que «pudo haber tenido algún sentido para dar impulso un sector que venía rezagado».

Y si bien reconoció que «se ha generado más energía renovable» apuntó que «es un modelo de desarrollo muy vinculado al sector financiero internacional».
Siguiendo con el diagnóstico criticó que «es un modelo de desarrollo que se desentendió completamente de la tecnología a incorporar», el factor determinante por el cual el nuevo Gobierno apuntaría a la eólica y bioenergías.
«Básicamente lo que han hecho es un modelo que tuvo como eje un flujo financiero con una TIR – tasa de retorno – que atrajo inversores extranjeros y que vinieron con un paquete tecnológico cerrado, en general con tecnología importada», sostuvo.
Y agregó que «supuestamente en una segunda etapa se iba a incorporar proveedores nacionales», pero señaló que «lamentablemente eso no ocurrió o de una manera muy limitada».
La nueva normalidad de las renovables

Respecto a las políticas públicas a implementar, el Ministro de Desarrrollo Productivo dio señales: «nosotros lo vemos al revés: cada proyecto de desarrollo es una gran oportunidad para la industria argentina».
Y en este sentido, guiñó a las tecnologías eólica y biomasa. «Cuando uno se remonta a 2015 encontraba la experiencia del clúster eólico, que se generó en torno a CIPIBC, que es una de las cámaras de ADIMRA», se posicionó el funcionario.
Así valoró la cadena de valor que se ha generado en torno a la puesta en marcha de parques eólicos. «Si están las capacidades qué mejor que aprovecharlas para que el desarrollo sea pleno. Es más energía renovable, más producción industrial, más empleo».
«Nuestra apuesta es a transformar un modelo vinculado a lo financiero en otro productivo. En todo caso, que el apoyo financiero tenga un compromiso vinculado a la industria nacional», diferenció de la anterior administración.
Y en esta línea incluyó a la biomasa, quizás seducido por una visita que tuvo tiempo atrás hacia una planta de Chaco. «Lo mismo pensamos de un sector que tiene gran impacto en las economías regionales como la biomasa», valoró.
«Entendemos que hay mucho para hacer en generación eléctrica en base a biomasa», insistió.
El caso de IMPSA
Kulfas también valoró el rol de la firma mendocina de tecnología que desde hace años presenta serios inconvenientes financieros. «Queremos hacer un esfuerzo y hemos conversado con la provincia de Mendoza para preservarla».

Escenarios Energéticos de la Argentina

Plataforma de Escenarios Energéticos

En 2016 el Ministerio de Energía y Minería con el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), el Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (CEARE) y la Fundación Avina Argentina, firmaron un convenio creando el Programa de Fortalecimiento de la Plataforma Escenarios Energéticos Argentina.
El objetivo del Programa es contribuir a la construcción de una visión colectiva de largo plazo de la matriz energética de la República Argentina, sus impactos económicos y ambientales, como insumo clave para la formulación de políticas públicas. El plan de trabajo buscará reafirmar el rol de debate técnico, que oriente el análisis político de las diferentes propuestas, con el fin de enriquecer la definición de políticas energéticas.

jueves, 28 de mayo de 2020

Comentario: Energía y Cambio Climático



SITUACIÓN ACTUAL

Panorama de la situación del Sector Energético Nacional, tanto en lo que se refiere a la Matriz Energética como a la Matriz Eléctrica.

En las dos matrices predominan las energías provenientes de los combustibles fósiles, mayoritariamente el gas. En tanto que las energías renovables solo alcanzan un 8% en la matriz eléctrica.

Históricamente, la Argentina tuvo dos transiciones energéticas. La primera fue del carbón al petróleo y la segunda del petróleo al gas. El nuevo paradigma son las energías renovables que permitan aprovechar recursos locales aún no explotados y al mismo tiempo disminuir las emisiones de GEI.

Estado situación del sector energético (BEN 2018)

La Oferta Interna de Energía o Energía Primaria[1] se concentra en combustibles fósiles representando un 86% del total (53% gas, 31% petróleo y 2% carbón). Las otras fuentes son, energía hidráulica 5%, aceites vegetales, bagazo, energía eólica y solar 7% y energía nuclear 2%.

En la Energía Secundaria[2] predominan el gas natural (47%) y los combustibles derivados del petróleo (25%). La electricidad representa solo el 15% y el resto 11% (no energéticos[3], biodiesel, coque).

Consumos Finales de energía

En cuanto a los Consumos Finales de Energía por sectores económicos, Transporte representa el 31% (básicamente combustibles derivados del petróleo) del total, Residencial 25% (en una proporción de 62% gas y 27% electricidad), Industria 23% (gas 56% y electricidad 33%), Comercial y Público 8% (electricidad 60% y gas 31%) y Agropecuario 6% (combustibles derivados petróleo 91%)

Matriz Eléctrica (CAMMESA Abril 2020)

La Potencia Total está integrada por plantas de generación con una capacidad de 40.140 MW. Según su tecnología está compuesta por, 60% son generadoras térmicas (mayoritariamente turbinas a gas), 28% hidráulicas, 8% renovables no convencionales (eólicas 67%, hidráulicas < 50 MW 17%, solar 15% y biogás 2%) y 4% nuclear.

Emisiones de Gases Efecto Invernadero

Conforme el Inventario de GEI (2016) el total de emisiones de nuestro país es 364 MtCO2e, de los cuales el 53% se originan en actividades relacionadas con la energía (quema de combustibles), el 37% en actividades agropecuarias y otros usos de la tierra, el 6% en procesos industriales y usos de productos y el 4% en residuos.

Las actividades relacionadas con la energía emiten 193 MtCO2e, integradas por: 33% industria energía (electricidad, refinación de petróleo y otras), 26% transporte, 17% industria manufacturera y construcción, 18% comercial y residencial, y 6% emisiones fugitivas.

Las actividades que han tenido mayor crecimiento en emisiones son las relacionadas con la industria de energía, aumentando de 22 MtCO2e en 1990 a 64 MtCO2e en 2016. De manera que estas emisiones se incrementaron a una tasa promedio anual superior al 4%. Aumento que resulta superior al del PBI que, en ese mismo período, creció a una tasa anual promedio del 3%.

La meta asumida para el año 2030[4], a nivel internacional, es no superar 483 MtCO2e, tomando medidas no condicionales (políticas y regulaciones públicas). Esto implicaría una reducción de las emisiones totales tendenciales, estimadas para ese año (592 MtCO2e), del 18%. En tanto que con medidas condicionales[5] las emisiones serían 369 MtCO2e. Bajo este supuesto la reducción sería del 38% respecto del escenario tendencial. El cumplimiento de la contribución nacional se lograría mediante la implementación de una serie de medidas de mitigación a lo largo de la economía en los sectores de Energía, Agricultura y Ganadería, Bosques, Transporte, Industria e Infraestructura (incluidos los residuos). En lo referente a la adaptación a los impactos del cambio climático, el país se comprometió a desarrollar un Plan Nacional de Adaptación para el año 2019.

Las tasas de incremento anual promedio de las tres estimaciones de emisiones para el 2030, respecto a las calculadas en el inventario 2016, son:

  • Tendencial (592 MtCO2e):                                                 3,5% p.a.
  • Con medidas no condicionales (483 MtCO2e):                  2% p.a.
  • No condicionales + condicionales (396 MtCO2e):             0,6% p.a.

 Para delinear y ejecutar las políticas en materia de cambio climático y el cumplimiento de los compromisos provenientes de la CMNUCC y del Acuerdo de París, en 2019 se dictó la ley 27520 de Presupuestos  Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático que incluye la creación de un Gabinete Nacional compuesto por las máximas autoridades de las áreas de Ambiente, Energía, Minería, Producción, Agricultura y Ganadería, Industria, Transporte, Desarrollo Social, Relaciones Exteriores, Educación, Deporte, Salud, Ciencia y Tecnología, Interior, Obras Públicas, Vivienda, Trabajo, Economía y Finanzas y Seguridad y Defensa[6].

ESCENARIOS FUTUROS

El futuro del sector energético tiene un alto nivel de incertidumbre debido a la cantidad de factores que lo condicionan. Cuanto mayor es el horizonte de ese futuro, mayor es el nivel de incertidumbre.

Esos factores condicionantes podrían dividirse en diferentes áreas o niveles. En este caso se consideran: - cambio climático, - demanda de energía, - oferta de energía. Dentro de cada una de estas áreas se explicitan las principales variables a tomar en cuenta.

Cambio climático

Conforme el Plan de acción nacional de energía y cambio climático (2017) los principales impactos por regiones son: estrés hídrico por aumento de temperatura en el norte y oeste del país, potencial crisis del agua en Cuyo, retroceso de los glaciares en la zona cordillerana patagónica, retroceso de caudales medios de los ríos de la Cuenca del Plata, aumento del nivel del mar y alta frecuencia de precipitaciones extremas e inundaciones en el NEA y oeste de la región húmeda.

En lo que respecta al sector eléctrico, se prevé que los cambios climático afecten tanto la demanda como a la oferta (generación, transporte y distribución de energía).

La demanda de electricidad se vería afectada como consecuencia de extremos térmicos más frecuentes. Durante las olas de calor, la demanda de energía eléctrica aumentaría debido al mayor uso de los equipos de aire acondicionado, lo que puede provocar restricciones en el suministro. En el caso de los extremos térmicos fríos, se incrementaría la demanda de gas natural residencial para calefacción.

La oferta de electricidad sería afectada principalmente como consecuencia de los cambios en los sistemas hidrometeorológicos como, por ejemplo, olas de calor más frecuentes.

A raíz de las variaciones en los regímenes de precipitaciones, se afectaría principalmente la generación hidroeléctrica, que depende de la hidraulicidad determinada por los caudales y los saltos de las presas.

Las proyección de precipitaciones sobre los Andes de Cuyo, del Comahue y de la Patagonia, de donde se alimentan los ríos de esas regiones, son ligeramente negativas para el futuro cercano. No se puede descartar una afectación negativa del cambio climático sobre la generación hidroeléctrica en estas regiones, que actualmente representan el 35% a 40 % de la generación hídrica nacional.

En cuanto al transporte y la distribución de la energía, el aumento en la intensidad de las tormentas sería el factor de mayor incidencia, ya que se agravarían los perjuicios al sistema. Las principales redes de distribución afectadas serían las subterráneas, en especial los centros de transformación, que podrían sufrir el ingreso de agua en caso de no contar con un equipamiento adecuado. Los daños en las redes aéreas también se incrementarían por el aumento en la frecuencia de las descargas eléctricas y por la circulación de grandes caudales de agua que podrían llegar a dañar sus bases.

Generalmente, las precipitaciones intensas están asociadas a vientos intensos, que serían más frecuentes. Estos fenómenos perjudicarían principalmente a las redes aéreas por los ocasionales contactos con ramas de árboles, que generarían puestas a tierra transitorias o cortes de fases. Además, los vientos huracanados podrían provocar la caída más frecuente de torres y postes de la red, lo que ocasionaría interrupciones en el servicio.

Variables a considerar para la mitigación del CC

A nivel general hay dos tipos de variables a considerar. Las relacionadas con la eficiencia energética y las vinculadas con los cambios tecnológicos, que afectan tanto a la oferta como a la demanda de energía.

La eficiencia energética o ahorro energético tiene como objetivo reducir la cantidad de energía requerida para la producción y uso de bienes y servicios. El nivel de eficiencia está asociado a las pérdidas de energía, el uso de materiales, los procesos productivos, tecnología de equipos de producción y de consumo, hábitos de consumo de usuarios residenciales, entre otros.

El cambio tecnológico es un proceso temporal y acumulativo que modifica, de manera irreversible, tanto la oferta como la demanda de energía. Las transiciones energéticas se generan por cambios tecnológicos que producen impactos, tanto en la economía como en la sociedad. Un ejemplo reciente de este tipo de fenómeno es la introducción de los equipos de generación de electricidad motorizados por turbinas a gas. Otro cambio es la generalización, en los sistemas de transportes, del empleo de vehículos eléctricos.

Algunas variables que influirán en el futuro del desarrollo del sector energético

En la oferta de energía:

  • Generación de electricidad con fuentes de energías renovables no convencionales (eólica, solar, biomasa, hidroeléctrica <50 MW, etc.), conectada a la red de transporte del sistema nacional.
  • Generación distribuida: Generación y consumo de electricidad a nivel residencial y comercial/industrial pequeño, conectada a la red, empleando fuentes renovables de energía.
  • Corte con biocombustibles: Utilización de combustibles de origen vegetal para el corte de los combustibles de origen fósil.
  • Energía nuclear
  • Sustitución de combustibles fósiles por gas.
  • Mejoras en la eficiencia de las centrales térmicas de generación.

En la demanda de energía

  • Iluminación residencial y pública
  • Calefacción
  • Electrodomésticos
  • Regulación de los caudales de agua para consumo residencial, comercial e industrial
  • Envolvente de edificios
  • Electrificación medios de transporte



[1]  Son las fuentes de energía que se extraen de los recursos naturales de manera directa. Incluyen exportaciones e importaciones.

[2] Son las diferentes fuentes de energía producidas a partir de energías primarias o secundarias en los distintos centros de transformación (instalaciones donde la energía que ingresa se modifica mediante procesos físicos y/o químicos, entregando fuentes de energía diferentes a las de entrada) para poder ser consumidas de acuerdo con las tecnologías empleadas en los sectores de consumo.

[3]  Uso de recursos con fines distintos a la utilización como combustible.

[4] Revisión de la Contribución Determinada a Nivel Nacional. 2016

[5] Obtención de financiamiento y transferencia de tecnología

[6] Por Decreto 891/2016 se había creado un Gabinete Nacional de CC a nivel de la Jefatura de Gabinete.

 

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