martes, 30 de junio de 2020

Video: Cambio Climático y la contribución argentina para su mitigación


Nota del Editor: Eficiencia Energética (EE) y Cambio Climático



Una visión amplia de la EE

En su versión acotada la EE es un conjunto de acciones que tienen como objetivo optimizar la relación entre la cantidad de energía consumida y el producto o servicio obtenido, mediante la implementación de medidas de gestión energética, la reducción de pérdidas de energía, cambios en los hábitos de producción y consumo, e inversiones tecnológicas.

En otras palabras, mediante las acciones de EE es posible producir el mismo producto o servicio con una menor cantidad de energía.

A nivel de las unidades económicas, el mayor incentivo para adoptar medidas de EE es la reducción del gasto en energía favoreciendo así la capacidad de ahorro y/o la ampliación del consumo familiar y, en el caso de las empresas, permitiendo la reduciendo de precios y/o incrementado los beneficios.

Una visión macroeconómica más amplia considera que la EE, articulada como política pública, permite alcanzar múltiples beneficios que contribuyen al crecimiento económico y social, la seguridad energética, la competitividad y la sostenibilidad ambiental.

Estos beneficios son el resultado de un cambio en el paradigma de la EE que evolucionó de la idea de energía no consumida a la de “primer combustible”. Es decir entender a la EE como uno de las fuentes energéticas disponibles para atender el incremento de la demanda de energía.

Desde el punto de vista económico la EE tiene ventajas con relación a otras fuentes - renovables y no renovables - dado su menor costo de inversión, rápido retorno del capital y reducido plazo de implementación.

Asimismo la EE favorece la disminución del precio de la energía, aminora a bajo costo las emisiones de GEI y reduce las importaciones de energía, el impacto interno en momentos de precios altos en el mercado internacional y el gasto en subsidios energéticos del presupuesto nacional.

Según datos de la AIE la demanda abastecida mediante la “fuente EE” por los países miembros en 2010 (generada por inversiones en el período 1974 – 2010) fue mayor que la demanda de energía satisfecha por otro recurso energético individual, incluyendo el petróleo, el gas, el carbón y la electricidad, convirtiéndose así en el “primer combustible”.

En el año 2014, tal como muestra el gráfico 1, el consumo de energía de los países integrantes de la AIE fue un 12% menor del que hubiera sido sin medidas de EE. Dicho consumo fue incluso menor al del año 2000, en tanto que el PBI creció un 27% en ese mismo período.

Es decir que de no haber ejecutado políticas y medidas de EE ese 12% debería haber sido abastecido por fuentes renovables y no renovables de mayor costo.

 

La eficiencia energética (junto con el uso de energías renovables) constituye una de las herramientas principales de mitigación para un lograr un desarrollo sostenible.

La ejecución de medidas de EE abarca de manera transversal a todos los sectores de la economía. En el gráfico 2, según la AIE, se puede apreciar el enorme potencial de su aplicación en los sectores de la industria, el transporte, la generación eléctrica y edificios.

Seguramente en el caso de nuestro país el potencial es muy grande, aunque no se han podido identificar datos sobre el particular.

(Gráfico 2)

 

Impacto macroeconómico de la EE. Intensidad Energética

De no mediar ningún tipo de medida de EE es esperable que el consumo de energía de un país (medido en toneladas equivalentes de petróleo) aumente a medida que crece el PBI.

El cociente entre ambas variables se lo denomina Intensidad Energética de la economía (Consumo de energía/PBI). Representa la cantidad de energía requerida para elaborar una unidad de producto. A este indicador se lo considera una variable proxy de la eficiencia energética a nivel país.

En el gráfico 3 a continuación se aprecia el comportamiento de este parámetro en varios países o conjunto de países en el período 1980 (año base = 100) - 2010. Se destacan, en los extremos, el aumento sostenido de la intensidad en los países de Medio Oriente y las mejoras notables de eficiencia de China y la Unión Europea. A nivel mundial la tendencia es la reducción del consumo energético por unidad de producto, en tanto que en el caso de Latinoamérica la relación se mantiene constante en ese período.

(Gráfico 3)

     En ese mismo plazo (1980 – 2010) la Intensidad Energética en nuestro país (Gráfico 4) presenta una tendencia constante (igual que LA en su conjunto, gráfico 3), con importantes oscilaciones resultado de caídas bruscas del PBI (periodos 1988 -  1990, y 1999 - 2002). Como se puede apreciar, el PBI cae mientras el consumo de energía aumenta o cae menos que proporcionalmente.


jueves, 25 de junio de 2020

De Estocolmo a Kyoto: Breve historia institucional a nivel internacional del Cambio Climático






En medio del actual debate internacional sobre el cambio climático, resulta instructivo mencionar que las Naciones Unidas y la comunidad internacional han tardado dos generaciones en llegar a este punto.

Para comprender plenamente el debate en curso, debe considerarse la creciente preponderancia de las cuestiones medioambientales en el programa mundial de actividades y la evolución del cambio climático en ese contexto. Ni las cuestiones medioambientales ni menos aún el cambio climático supusieron un importante motivo de preocupación para las Naciones Unidas durante el período inmediatamente posterior a la creación de la Organización. Durante los primeros 23 años de ésta, sus actuaciones en este ámbito se limitaron a actividades operacionales, fundamentalmente a través de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y cuando la Organización se centraba en esta cuestión, lo hacía en el contexto de las preocupaciones más importantes de la época, tales como la adecuación de los recursos naturales a las necesidades derivadas del desarrollo económico de un buen número de miembros de las Naciones Unidas o de los "países subdesarrollados", como se les conocía entonces.

En 1949, la Conferencia Científica de las Naciones Unidas sobre Conservación y Utilización de los Recursos (Lake Success, Nueva York, de 17 de agosto a 6 de septiembre) fue el primer órgano de las Naciones Unidas en ocuparse del uso y agotamiento de dichos recursos. Sin embargo, la atención se centraba fundamentalmente en cómo gestionarlos en beneficio del desarrollo económico y social, pero sin preocuparse por su conservación. No fue hasta 1968 cuando los principales órganos de las Naciones Unidas consideraron seriamente las cuestiones medioambientales. El 29 de mayo, el Consejo Económico y Social fue el primero en incluir dichas cuestiones como un punto específico de su programa y en tomar la decisión-- posteriormente aprobada por la Asamblea General --de celebrar la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano.

La Conferencia Científica de las Naciones Unidas también conocida como la Primera Cumbre para la Tierra, celebrada en Estocolmo (Suecia) del 5 al 16 de junio de 1972, adoptó una declaración que enunciaba los principios para la conservación y mejora del medio humano y un plan de acción que contenía recomendaciones para la acción medioambiental internacional. En un apartado sobre la identificación y control de contaminantes de amplio calado internacional, la Declaración planteó la cuestión del cambio climático por primera vez, advirtiendo a los gobiernos que debían tomar en consideración las actividades que pudieran provocar el cambio climático y evaluar la probabilidad y magnitud de las repercusiones de éstas sobre el clima. La Conferencia Científica de las Naciones Unidas también propuso el establecimiento de estaciones para el seguimiento de la evolución a largo plazo de los componentes y propiedades de la atmósfera, susceptibles de provocar un impacto meteorológico, como el cambio climático.

Dichos programas debían estar coordinados por la Organización Meteorológica Mundial con el objetivo de ayudar a la comunidad mundial a comprender mejor la atmósfera y las causas de los cambios climáticos, ya fueran naturales o como resultado de la actividad del hombre. La Conferencia también hacía un llamamiento en favor de que se convocara una segunda reunión sobre el medio ambiente y establecía el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cuya secretaría tendría su sede en Nairobi (Kenya), el Fondo para el Medio Ambiente y la Junta de Coordinación para el Medio Ambiente. No obstante, el cambio climático no se convirtió en una preocupación principal para estos órganos. Los recursos hídricos, los mamíferos marinos, las fuentes de energía renovables, la desertificación, los bosques, el marco jurídico medioambiental, y la cuestión del medio ambiente y el desarrollo fueron las cuestiones que adquirieron mayor preponderancia.

En los siguientes 20 años, como parte de los esfuerzos por poner en práctica las decisiones de 1972, la preocupación por la atmósfera y el clima mundial fue poco a poco suscitando la atención y acción a escala internacional. En 1979 el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente solicitó a su Director Ejecutivo, en el contexto del programa Earth Watch, el seguimiento y evaluación del transporte a larga distancia de contaminantes atmosféricos, y fue entonces cuando se adoptó el primer instrumento internacional en materia de clima: la Convención sobre la contaminación atmosférica transfronteriza a larga distancia. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente elevó la cuestión a un nivel superior en 1980, cuando su Consejo de Administración expresó su preocupación por la destrucción de la capa de ozono y recomendó medidas para limitar la producción y el uso de clorofluorocarbonos F-11 y F-12, las cuales desembocaron en la negociación y adopción en 1985 de la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y la finalización del Protocolo de la Convención sobre la contaminación atmosférica transfronteriza a larga distancia de 1979, cuyo objetivo era reducir las emisiones de azufre en un 30%. Mientras tanto, en Europa y América del Norte la lluvia ácida comenzaba a ofrecer pruebas evidentes del cambio climático causado por la contaminación atmosférica que dieron lugar a varios programas del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial para mantenerla bajo control.

Sin embargo, en 1987 la Asamblea General de las Naciones Unidas dio un verdadero impulso a las cuestiones medioambientales al adoptar la Perspectiva Ambiental hasta el año 2000 y más adelante, un marco para guiar la acción nacional y cooperación internacional en materia de políticas y programas orientados a conseguir un desarrollo respetuoso con el medio ambiente. La Perspectiva resaltaba la relación entre medio ambiente y desarrollo e introducía por primera vez el concepto de desarrollo sostenible. No obstante, resultó decepcionante que un documento de política a tan largo plazo, por más que reconociera la necesidad de tecnologías de aire limpio y el control de la contaminación atmosférica, no diera preponderancia a la cuestión del cambio climático sino que la incluyera en su directiva sobre política energética.

En 1988, el calentamiento global y la destrucción de la capa de ozono adquirieron una preponderancia creciente en el debate público y el programa político a escala internacional. En enero, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente organizó un seminario internacional para identificar los sectores medioambientales que podrían ser más sensibles al cambio climático y se creó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un foro para el estudio del calentamiento debido al efecto invernadero y los cambios climáticos mundiales, que se reunió por primera vez en noviembre. La Asamblea General identificó el cambio climático como una cuestión específica y urgente. En su resolución sobre la protección del clima mundial para las generaciones presentes y futuras, pedía a la OMM y el PNUMA que iniciaran un examen amplio sobre el cambio climático acompañado de las correspondientes recomendaciones, incluyendo las posibles estrategias de respuesta para retrasar, limitar o paliar el impacto del cambio climático. Como resultado de todo ello, 1989 fue un año decisivo para la cuestión del cambio climático por ser el primero en que se emprendieron esfuerzos mundiales significativos. La Asamblea, en su resolución 44/207 aprobó la solicitud del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para comenzar junto con la Organización Meteorológica Mundial los preparativos de las negociaciones para una convención marco sobre el cambio climático, al tiempo que también se tomaban medidas a nivel regional. Además, Maldivas presentó el texto de la Declaración de Male sobre el calentamiento de la atmósfera en todo el mundo y el aumento del nivel del mar al Secretario General de las Naciones Unidas, y el 2 de mayo se adoptó la Declaración de Helsinki sobre la protección de la capa de ozono. También en 1989, entró en vigor el Protocolo sobre Sustancias que erosionan la Capa de Ozono o Protocolo de Montreal. Los esfuerzos para informar sobre los efectos de los cambios climáticos se incrementaron aún más durante la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima celebrada del 29 de octubre al 7 de noviembre de 1990. En su Declaración ministerial, la Conferencia mencionó que el cambio climático constituía un problema global de carácter singular que requería una respuesta global.

Asimismo, hacía un llamamiento para que se iniciaran sin más demora las negociaciones sobre una convención marco. En 1992, a medida que la urgencia de adoptar medidas internacionales más contundentes respecto del medio ambiente-- incluido el cambio climático --conseguía impulso, la Asamblea General decidió convocar en Río de Janeiro (Brasil) la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. La Cumbre para la Tierra, como también se la conoce, estableció un nuevo marco para los acuerdos internacionales con el objetivo de proteger la integridad del medio ambiente a nivel mundial en su Declaración de Río y el Programa 21, que ponían de manifiesto un consenso mundial sobre cooperación en materia de desarrollo y medio ambiente. El Capítulo 9 del Programa 21 trataba sobre la protección de la atmósfera y establecía el vínculo entre ciencia, desarrollo sostenible, desarrollo y consumo energético, transportes, desarrollo industrial, destrucción del ozono estratosférico y contaminación atmosférica transfronteriza. El acontecimiento más importante de la Conferencia fue la apertura para la firma de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC); a finales de 1992, la habían firmado 158 Estados. La Convención, en su calidad de acción más importante sobre el cambio climático hasta la fecha, debía estabilizar las concentraciones atmosféricas de "gases de efecto invernadero" a un nivel que evitara una interferencia antropógena peligrosa con el sistema climático. Dicha Convención entró en vigor en 1994 y en marzo de 1995 la primera Conferencia de las Partes adoptó el Mandato de Berlín, emprendiéndose así las conversaciones sobre un protocolo o algún otro instrumento jurídico que incluyera compromisos más firmes por parte de los países desarrollados y en transición. La piedra angular de la acción sobre cambio climático, en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, resultó ser la adopción del Protocolo de Kyoto en Japón en diciembre de 1997, que constituye la acción más influyente en materia de cambio climático que se haya emprendido hasta la fecha.

Su objetivo era reducir las emisiones totales de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero de los países industrializados en al menos un 5% respecto de los niveles de 1990 durante el periodo de compromiso de 2008 a 2012. El Protocolo, cuya apertura para la firma se produjo en marzo de 1998, entró en vigor el 16 de febrero de 2005, siete años después de haber sido negociado por 160 países. Una vez más, las Naciones Unidas habían dado muestras de su papel de liderazgo a la hora de atraer la atención internacional sobre cuestiones que requieren medidas de alcance mundial. No obstante, durante todos esos años la Organización ha continuado con sus esfuerzos por hacer de la cuestión del cambio climático un tema central del programa internacional, incluso cuando existen bandos enfrentados que defienden posturas opuestas. A medida que las pruebas sobre los riesgos de ignorar el cambio climático se hacen más patentes, las Naciones Unidas perseverarán en su intento hasta que la cuestión sea respaldada por todos.



miércoles, 24 de junio de 2020

La concentración de CO2 es 145% superior a la de los niveles preindustriales (antes de 1750),





La presencia en la atmósfera terrestre de dióxido de carbono (CO2), el principal gas responsable del cambio climático, volvió a batir un nuevo récord. Según ha informado la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su boletín anual sobre el impacto de los gases de efecto invernadero, la media anual fue exactamente de 403,3 partes por millón (ppm), frente a las 400 ppm del 2015.

La OMM recuerda que las variaciones en la atmósfera apreciadas en las últimas siete décadas no tienen precedente en 800.000 años, con niveles siempre por debajo de las 280 ppm. Sin embargo, la concentración de CO2 es ahora un 145% superior a la de los niveles preindustriales (antes de 1750), prosigue el boletín. El aumento en el mismo periodo ha sido también muy elevado en los otros dos gases responsables del efecto invernadero: el metano (+257%) y el óxido nitroso (+122%).

Noticia: el gobierno español promueve la transición energética hacia un sistema eléctrico 100% renovable "y favorecer la reactivación económica".



El Consejo de Ministros ha aprobado hoy un Real Decreto-ley con una batería de medidas para impulsar, "de forma ordenada y rápida", la transición energética hacia un sistema eléctrico 100% renovable "y favorecer la reactivación económica". La nueva norma se divide en cuatro bloques. 

El primero incluye la regulación de acceso y conexión de nueva potencia a la red. Ahora mismo hay proyectos eólicos y solares por valor de 430.000 megavatios de potencia de generación pidiendo acceso y conexión a red (el Objetivo 2030 es instalar 50.000). 

El Ejecutivo estima que un 60% de los 430.000 no tiene proyecto detrás, es decir, que solo quiere el permiso de acceso para luego especular con él, lo que, en último término, acabaría encareciendo el recibo de la luz. La nueva norma establece hitos de ejecución para los proyectos (técnicos y con plazos), hitos que, si no son cumplidos, expulsan al infractor de la carrera por el acceso. El Gobierno espera acabar así con los especuladores y su burbuja.

Publicación: Energías Renovables. Antonio Barrero F.

lunes, 22 de junio de 2020

Noticia: Cambio Climático: Aumento de la temperatura promedio mundial



La temperatura media mundial para 2020 estará entre 0.99 °C y 1.23 °C por encima del promedio preindustrial de 1850–1900, según los cálculos de la Met Office.

Según el Acuerdo de París el compromiso es mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático.
O sea, literalmente estamos en el horno como especie humana.


viernes, 19 de junio de 2020

Informe de la AIE: Covid 19 y energía (junio 2020)




·       La crisis económica causada por la pandemia de coronavirus está llevando a los gobiernos de todo el mundo a promulgar medidas de apoyo de emergencia. Es comprensible que la mayoría de las medidas anunciadas hasta ahora se centren en la asistencia sanitaria y el apoyo financiero para hogares y empresas vulnerables. Existen grandes variaciones entre países, pero las medidas fiscales anunciadas en los países del G20 representan en promedio alrededor del 7% del producto interno bruto de cada país.

·       El sector energético ha desempeñado un papel vital en el apoyo a la prestación de servicios de salud, trabajo remoto y muchas otras necesidades. Como muchos otros sectores, se ha visto fuertemente afectado por la crisis de Covid-19. Se estima que la demanda mundial de energía disminuirá alrededor de un 6% en 2020 en relación con 2019. Estimamos que alrededor del 8% de los 40 millones de empleos proporcionados directamente por el sector energético están en riesgo o ya se han perdido. La electricidad de las energías renovables podría ser la única fuente de energía para crecer en 2020, gracias a las nuevas incorporaciones de capacidad y el envío prioritario.

·       La atención ahora se dirige a planes de recuperación a más largo plazo que buscan reparar el daño económico causado por Covid-19, minimizar las pérdidas de empleo entre los 300 millones de empleos que se consideran en riesgo a nivel mundial y ayudar a crear nuevos empleos. Las decisiones tomadas ahora inevitablemente darán forma a la infraestructura y las industrias durante décadas.

·       Los planes de recuperación deben estar alineados con los objetivos nacionales y mundiales a largo plazo en materia de resiliencia energética y desarrollo sostenible, y es esencial que se centren en las transiciones de energía limpia para cumplirlos. Se espera que las emisiones globales anuales de CO 2 caigan alrededor de un 8% en 2020, principalmente debido a la desaceleración de la actividad económica, pero las recuperaciones de las crisis económicas mundiales anteriores generalmente han estado acompañadas por un gran salto en las emisiones. Se puede esperar un repunte similar en las emisiones después de esta crisis, a menos que los gobiernos hagan un esfuerzo para colocar las transiciones de energía limpia en el corazón de la recuperación económica. 

·       Este informe analiza sector por sector más de 30 medidas energéticas específicas que los gobiernos pueden incluir en sus planes de recuperación económica. Se basa en el nuevo análisis de la AIE de los empleos directos e indirectos creados por diferentes medidas y, en colaboración con el Fondo Monetario Internacional, presenta una evaluación del impacto de estas medidas en el crecimiento económico mundial. Sobre esta base, establecimos un plan de recuperación sostenible, una colección de medidas y políticas, iniciativas y marcos regulatorios asociados para que los países los consideren a la luz de sus propias circunstancias, con el fin de ofrecer un sistema más limpio, asequible, más seguro y más sistema de energía resistente, y al mismo tiempo proporcionar un gran impulso al empleo y al crecimiento económico. 

domingo, 7 de junio de 2020

Documento Internacional: Declaración de la OMM sobre el estado del clima mundial en 2019


Las concentraciones de gases de efecto invernadero, en particular de dióxido de carbono (CO2 ), siguen aumentando. El año 2019 terminó con una temperatura media mundial 1,1 °C por encima de los promedios preindustriales estimados, valor solo superado por el récord que se estableció en 2016. Si el episodio de El Niño no hubiera influido en el aumento del calentamiento observado en 2016, 2019 habría sido un año con registros sin precedentes.


viernes, 5 de junio de 2020

Noticia: 5 de junio, Día Mundial del Ambiente




Fue en 1972 que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 5 de junio como Día Mundial del Ambiente, con el objeto de sensibilizar a la población mundial y, al mismo tiempo, impulsar acciones políticas proactivas en defensa del planeta. Sin embargo, casi cincuenta años después, de la mano de un modelo de globalización neoliberal y depredatorio, la humanidad se encuentra al borde del colapso ecosistémico y climático: calentamiento global, extractivismo y destrucción de territorios, extinción masiva de especies y pérdida de biodiversidad, aumento exponencial de la huella ecológica, entre otros problemas, ilustran la consolidación de modelos de (mal) desarrollo que amenazan la vida en el planeta.

La gran pandemia mostró el fracaso de este modelo de globalización consolidado en los últimos treinta años, al calor de la Organización Mundial del Comercio y la apertura indiscriminada de los mercados. Por un lado, puso al desnudo y potenció las desigualdades sociales y económicas, haciéndolas más insoportables que nunca. Tal como señala el economista Thomas Piketty, los actuales niveles de concentración de la riqueza son equivalentes a aquellos de fines del siglo XIX, cuando no existía un Estado regulador y solo el mercado era el ordenador de las relaciones sociales. La pandemia de coronavirus evidenció también un retroceso social que abarca el sistema de salud (debilitado y privatizado), la producción de alimentos y la degradación del hábitat urbano, sobre todo en relación con los sectores más vulnerables. Cómo es Villa Azul por dentro: dos realidades, entre Quilmes y Avellaneda   Oportunidad. Por otro lado, la pandemia tiene también orígenes socioambientales, aunque se tienda a invisibilizarlos.

Como indican numerosos estudios, virus como el del ébola, la gripe aviar y la porcina, el SARS, encuentran múltiples causas ambientales, entre ellas la deforestación indiscriminada, el tráfico de animales silvestres y la cría de animales a gran escala. Estos son el caldo de cultivo de los llamados virus zoonóticos, que tienen un alto nivel de contagiosidad y saltan de los animales a los seres humanos. El Covid-19 no es seguramente una excepción. Con todo lo horroroso que trae la pandemia, la crisis abrió un portal desde el cual se tornó posible aquello que hace poco tiempo se consideraba inviable.

En esta línea comenzaron a circular diferentes propuestas globales y nacionales, que en el Sur adoptaron el nombre de Pactos Ecosociales y Económicos y en el Norte, Green New Deal. Lo central es que no se trata exclusivamente de propuestas “verdes”, sino de agendas integrales que articulan justicia social con justicia ecológica, justicia étnica y de género.

En América Latina, desde hace unos días circula el Pacto Ecosocial, Económico e Intercultural y en Argentina, hace más de un mes hemos lanzado una propuesta firmada por más de 400 intelectuales, artistas y organizaciones sociales, que propone un Pacto Ecosocial y Económico con cinco puntos: ingreso universal, reforma tributaria progresiva, suspensión del pago y auditoría de la deuda externa, paradigma del cuidado y reforma socioecológica radical (energética, productiva, alimentaria y urbana). 

Dicha agenda no se apoya en el vacío; remite a grandes debates globales, así como a luchas sociales que recorren el país y el continente. La economía que viene   Economía y ambiente. Por ejemplo, los debates sobre la necesidad de instalar un ingreso universal ciudadano, un impuesto a las grandes fortunas y suspender el pago de la deuda externa, están lejos de ser tópicos de alcance local. Atraviesan declaraciones de organismos internacionales como el FMI, la Unctad, la Cepal o incluso columnas de diarios hiperconservadores, como el Financial Times; todos los cuales coinciden en que la crisis exigirá un rol mayor del Estado y nuevos tiempos redistributivos.

Asimismo, el debate instalado por las feministas sobre el cuidado, definido como un derecho, cuenta con una larga historia. Esto aparece más relevante en el actual contexto de pandemia y exige un involucramiento mayor del Estado, a través de políticas públicas que desmercantilicen la salud y que conecten cuidado, salud y ambiente, para poder afrontar los desafíos del cambio climático y, muy probablemente, las pandemias que vendrán. También resulta fundamental visibilizar y revertir el brutal desequilibrio de género de quienes realizan las tareas de cuidado: las mujeres. El gran aporte de los feminismos, como el de los pueblos originarios, es su apuesta radical por colocar en el centro la sostenibilidad de la vida, hoy amenazada por la lógica destructiva del capital.   Petróleo.

Por último, nuestra propuesta de Pacto Ecosocial y Económico coloca el acento en la transición socioecológica, en sus diferentes niveles. Por un lado, la gravedad de la situación requiere que avancemos en propuestas de transición de la mano de un paradigma energético renovable,  descentralizado, desmercantilizado y democrático. Aunque el recurso esté disponible (como es el caso de Vaca Muerta), los impactos de los combustibles fósiles ligados al cambio climático instalan un límite ecológico. A la par que se derrumba el precio del petróleo, crecen los movimientos globales de desinversión en combustibles fósiles, y estos se van convirtiendo en “activos varados u obsoletos”, al tiempo que se multiplican las experiencias locales en torno a la energía limpia y sustentable.

Esta tendencia irá acelerándose: por ejemplo, esta semana fue el Parlamento el que rechazó por cuestiones ambientales el Acuerdo de Libre Comercio Unión Europea- Mercosur.   Gillian Tett: “La crisis del COVID-19 golpeó mucho a los pobres y creó resentimiento”   De igual modo sucede con el modelo alimentario.

La Argentina debe promover desde el Estado y la sociedad una nueva ruralidad, basada en un paradigma agroecológico-biocéntrico y que promueva la soberanía alimentaria. El modelo de agronegocios imperante, que requiere poca mano de obra, depende de los agroquímicos, destruye bosque nativo y produce forraje para ganado, es cada vez más cuestionado por su concentración, insustentabilidad y sus impactos sobre la salud.

Durante la cuarentena, se produjo la multiplicación del consumo de productos agroecológicos, sobre todo en las grandes ciudades. Pero debemos ir más allá. Necesitamos una agricultura con agricultores, que promueva el trabajo en el campo y que produzca alimentos sanos a precios justos: esa es la agricultura del futuro. No hay que olvidar que la agricultura familiar (campesina) produce el 70% de los alimentos del mundo, en el 25% de la tierra; mientras que el agronegocio, para producir el 25%, concentra el 75% de la tierra. Vinculado con lo anterior, se torna necesario repensar el modelo urbano. Nuestras grandes ciudades se transformaron en una trampa mortal, sobre todo para las poblaciones vulnerables, hacinadas y privadas de los servicios básicos. Debemos repensar la relación entre lo rural y lo urbano, promoviendo el arraigo en las ciudades pequeñas y medianas, garantizando tierra para pequeños y medianos productores de alimentos con cordones verdes que provean alimentos frescos y baratos a toda la población, en sintonía con lo propuesto por más cien movimientos sociales con el “Manifiesto nacional por la soberanía, el trabajo y la producción”. En suma, la pandemia abre grandes desafíos a nivel nacional, regional y global, lo que nos obliga a salir del sectarismo, de los lugares comunes y de las falsas soluciones. 

*Socióloga **Abogado ambientalista.

Perfil

jueves, 4 de junio de 2020

Informe: Costo de Energía Renovable. IRENA. 2020


La capacidad de energía renovable recién instalada cuesta cada vez menos que las opciones de generación de energía más baratas basadas en combustibles fósiles. Los datos de costos presentados en este estudio exhaustivo de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) confirman cuán decisivamente han cambiado las cosas.

Más de la mitad de la capacidad renovable agregada en 2019 logró costos de electricidad más bajos que el carbón nuevo. Los nuevos proyectos solares y eólicos están socavando la más barata de las plantas de carbón existentes, según el informe. Los resultados de las subastas muestran estas tendencias de costos favorables para las energías renovables que se aceleran.

Los costos de la energía solar y eólica han seguido disminuyendo, complementando las tecnologías más maduras de bioenergía, geotérmica e hidroeléctrica. La energía solar fotovoltaica (PV) muestra la mayor disminución de costos en 2010-2019 con un 82%, seguida de la concentración de energía solar (CSP) con un 47%, la energía eólica terrestre al 40% y la energía eólica marina al 29%.

Los costos de electricidad de la energía solar fotovoltaica a escala de servicios públicos cayeron un 13% interanual, llegando a casi siete centavos (USD 0,068) por kilovatio-hora (kWh) en 2019. Tanto el viento en tierra como el eólico marino cayeron aproximadamente un 9% interanual, alcanzando USD 0.053 / kWh y USD 0.115 / kWh, respectivamente, para proyectos recién comisionados. Los costos de CSP, que aún son los menos desarrollados entre las tecnologías solares y eólicas, cayeron un 1% a USD 0.182 / kWh


Noticia: Definiciones del nuevo Director de Energías Renovables


El Programa de abastecimiento de energía eléctrica a partir de fuentes renovables (RenovAr), los proyectos del Mercado a Término de Energías Renovables (Mater), la eficiencia energética y la generación distribuida fueron los temas que abordó el director nacional de Energías Renovables, Guillermo Martín.
Además de hacer eje en la eficiencia energética, que era el principal tópico de la jornada, Martín confirmó la vigencia de los cronogramas y tiempos de pago de la energía de los proyectos encuadrados en el RenovAr y el Mater.
Consultado sobre la continuidad de los beneficios fiscales para invertir en el sector de renovables el director nacional aseguró que los proyectos que ya tienen contratos “van a continuar y los proyectos que han firmado sus acuerdos de provisión de energías van a seguir con los cronogramas de ejecuciones y los compromisos en términos de pago de energía no se van a ver alterados”.
Señaló que la adjudicación de contratos de la Ronda 3 del RenovAr seguirán con los beneficios fiscales que ya estaban definidos antes de la convocatoria. Si bien no confirmó si habrá una nueva ronda del principal programa de energías limpias del país, lo más probable es que por la difícil situación económica que atraviesa el país, las restricciones para acceder a financiamiento y las variantes en el esquema laboral por el coronavirus, no se avance con nuevas iniciativas y solo se trabaje con los proyectos que tienen contratos vigentes.
Generación distribuida

Otra de los temas que tendrá una fuerte atención en la agenda de la dirección nacional será la ley 27.424 del régimen de fomento a la generación distribuida de energía renovable. Si bien la ley ya fue reglamentada el año pasado, debe contar con la adhesión de las provincias y no todas lo hicieron.

No todas las provincias han adherido así que estamos en el proceso de rencausar a esas discusiones para que todas las provincias puedan adherir y los usuarios conectados a las redes de distribución de esas provincias puedan acceder a los beneficios fiscales y promocionales que establece la ley”, expresó Martín.

Dicha ley creó el fondo fiduciario público denominado Fondo para la Generación Distribuida de Energías Renovables (FODIS), para otorgar préstamos, incentivos y aportes de capital para que los usuarios generadores puedan acceder.

Esos esquemas normativos no solo van a seguir, sino que tenemos que avanzar en la implementación para que se transporte en una herramienta concreta para quienes quieran hacer una apuesta en este sentido del lado del usuario”, concluyó.

miércoles, 3 de junio de 2020

Informe internacional: Seguimiento del Objetivo 7 de Desarrollo Sustentable - 2020





Informe 2020 elaborado con el respaldo del Banco Mundial, IRENA y ONU sobre los logros obtenidos para alcanzar el objetivo 7 de Desarrollo Sustentable.

 Este informe de seguimiento conjunto monitorea y evalúa el progreso global en la búsqueda de servicios de energía sostenibles, asequibles, confiables y modernos para todos. Publicado anualmente por las agencias custodias del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7 sobre energía, el informe sirve para guiar la cooperación internacional y la formulación de políticas para lograr el acceso universal y sostenible a la energía para 2030.

martes, 2 de junio de 2020

Informe Anual 2020 de la Agencia Internacional de Energía. Abril 2020

En respuesta a las circunstancias excepcionales derivadas de la pandemia de coronavirus, la Revisión anual de energía global de la AIE (Abril 2020) ha ampliado su cobertura para incluir análisis en tiempo real de los desarrollos hasta la fecha en 2020 y posibles direcciones para el resto del año.

La incertidumbre que rodea la salud pública, la economía y, por lo tanto, la energía durante el resto de 2020 no tiene precedentes. Por lo tanto, este análisis no solo traza un camino posible para el uso de energía y las emisiones de CO2 en 2020, sino que también destaca los muchos factores que podrían conducir a resultados diferentes.




Normas nacionales: Creación del Centro de Información Ambiental



Mediante la Resolución 161/2020 se crea en la órbita del MINISTERIO DE AMBIENTE Y DESARROLLO SOSTENIBLE, el CENTRO DE INFORMACIÓN AMBIENTAL (CIAM), sistema integrado de libre acceso que tendrá por objeto, a través de la implementación de tecnologías de monitoreo y procesamiento, generar, centralizar y sistematizar datos, estadísticas y proyecciones relativos al estado, evolución y tendencias del ambiente, sus ecosistemas y los recursos naturales, para su posterior análisis y divulgación. 



Noticia: Vuelve el fracking a Vaca Muerta y crece la polémica sobre el daño ambiental


Vaca Muerta volvió a hacer fracking a lo largo de mayo con 28 fracturas. Pero para junio se prevén entre 200 y 250 más. El ministro Matías Kulfas señaló que las autoridades nacionales seguían viendo un “altísimo potencial” en el lugar y en su cuestionado método de producción y extracción, el fracking.  Dos factores inciden en la situación previa: el parate general de la economía —con la consiguiente baja de la demanda de combustibles— y la crisis del sector petrolero previa a la decisión de la cuarentena. A eso se suma una suerte de disenso dentro del gobierno sobre qué es lo más oportuno a la hora de elegir estratégicamente como medio de producción de petróleo, si el fracking o la producción tradicional y gran cantidad de internas en la conducción del área energética a nivel nacional que complicaban el panorama. 

Se activaron cuatro equipos de perforación, en un contexto de polémicas, Vaca Muerta en funcionamiento es para el ambientalismo, objeto de debates. Y también lo fue cuando el yacimiento estuvo detenido por la cuarentena. En ese momento, el ministro del área, Juan Cabandié habló de contaminación “alarmante” en el área, lo que motivó respuestas enérgicas de legisladores neuquinos. 

María M. Di Paola, directora de investigaciones de FARN explica que “Vaca Muerta es, en magnitud, entre los yacimientos que requieren de la técnica de fractura hidráulica —o “fracking”— para efectivizar una extracción, el segundo de gas no convencional y el cuarto de petróleo no convencional a nivel mundial. Muchas veces se lo promociona como “la solución” a los problemas para la generación de divisas en la Argentina; esto es, tanto para responder a una balanza comercial deficitaria como para el repago de una deuda externa que estos últimos años se incrementó a pasos agigantados, hasta el punto de alcanzar el 90% del PBI nacional”. Costos y beneficios.

Los ambientalistas se preguntan si tiene sentido la inversión y el daño sobre la naturaleza en función del rédito actual del lugar. Di Paola dice “el punto es qué tan realista es esta promesa y, sobre todo, cuál sería su costo, en términos ambientales y sociales, pero también económicos. FARN denunció los impactos de la explotación de combustibles fósiles en general, y del fracking en particular, en numerosas oportunidades. Entre sus efectos negativos se incluyen la contaminación de aire por la liberación de compuestos orgánicos volátiles; la contaminación de aguas y suelos principalmente a causa de derrames y por mal manejo de residuos en basureros o de residuos de alta toxicidad; el excesivo consumo de agua que significa la técnica de fractura hidráulica; el incremento en la frecuencia de terremotos; la falta de información acerca del cóctel de químicos utilizados; y la lista sigue”.   



En mayo de 2019 FARN realizó un pedido de acceso a la información pública a la Subsecretaría de Ambiente de la Provincia de Neuquén. Según la Subsecretaría, en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) no se prevén impactos relacionados con la etapa de fractura hidráulica de pozos no convencionales por cambios en la geología del subsuelo o sismicidad; tampoco presenta información de las operadoras respecto de desvíos ambientales de ese tipo luego de realizadas las fracturas hidráulicas. Por el contrario, remarca que la sismicidad inducida no ha sido un tema de estudio específico del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental”, explica la especialista.  Vaca Muerta, paralizada: hubo cero fracturas en abril. 

FARN enfatiza en que “explotar Vaca Muerta representa la violación de los compromisos asumidos por la Argentina en materia climática a nivel internacional. Por ejemplo, el Acuerdo de París, por el que la reducción de emisiones GEI debería ser una prioridad en nuestra matriz productiva. Lejos de eso, la explotación de Vaca Muerta implicaría, para el año 2050, cuadruplicar las emisiones de GEI a nivel nacional. Y hay otras violaciones, como la del derecho a la consulta previa, libre e informada de las comunidades originarias de la zona explotada”. Algo que a su juicio no mejoraría con el barril local de petróleo. “a pesar de todas las dificultades tanto ambientales como sociales vinculadas al yacimiento, el 19 de mayo último se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 488/2020, que establece medidas varias para el sector hidrocarburífero frente a la caída de la demanda que produjo la pandemia provocada por la COVID-19 y el desplome de los precios internacionales del petróleo. Las medidas establecidas tienen por objetivo mantener el autoabastecimiento energético a escala nacional, así como sostener la actividad y la mano de obra asociadas a la industria hidrocarburífera al mismo nivel de 2019, para lo que se establece el precio del barril de petróleo en 45 USD, en un intento por evitar una merma pronunciada en la recaudación de las provincias que basan sus ingresos en las regalías petroleras. Vale mencionar que el precio de equilibrio para cubrir los costos de la extracción mediante fracking en Vaca Muerta se encuentra entre los 35 y los 40 USD.  La medida reaviva el debate en torno a los riesgos de basar el crecimiento económico en la extracción de fósiles, lo que profundiza nuestra dependencia de precios fijados en los mercados externos y hace que, ante un colapso del precio internacional como el acontecido recientemente, salvar las empresas requiera necesariamente de una acción significativa por parte del Gobierno. Empresas que, dicho sea de paso, ya recibían subsidios para avanzar con la extracción de ese yacimiento”. 

Diario Perfil