jueves, 28 de mayo de 2020

Comentario: Energía y Cambio Climático



SITUACIÓN ACTUAL

Panorama de la situación del Sector Energético Nacional, tanto en lo que se refiere a la Matriz Energética como a la Matriz Eléctrica.

En las dos matrices predominan las energías provenientes de los combustibles fósiles, mayoritariamente el gas. En tanto que las energías renovables solo alcanzan un 8% en la matriz eléctrica.

Históricamente, la Argentina tuvo dos transiciones energéticas. La primera fue del carbón al petróleo y la segunda del petróleo al gas. El nuevo paradigma son las energías renovables que permitan aprovechar recursos locales aún no explotados y al mismo tiempo disminuir las emisiones de GEI.

Estado situación del sector energético (BEN 2018)

La Oferta Interna de Energía o Energía Primaria[1] se concentra en combustibles fósiles representando un 86% del total (53% gas, 31% petróleo y 2% carbón). Las otras fuentes son, energía hidráulica 5%, aceites vegetales, bagazo, energía eólica y solar 7% y energía nuclear 2%.

En la Energía Secundaria[2] predominan el gas natural (47%) y los combustibles derivados del petróleo (25%). La electricidad representa solo el 15% y el resto 11% (no energéticos[3], biodiesel, coque).

Consumos Finales de energía

En cuanto a los Consumos Finales de Energía por sectores económicos, Transporte representa el 31% (básicamente combustibles derivados del petróleo) del total, Residencial 25% (en una proporción de 62% gas y 27% electricidad), Industria 23% (gas 56% y electricidad 33%), Comercial y Público 8% (electricidad 60% y gas 31%) y Agropecuario 6% (combustibles derivados petróleo 91%)

Matriz Eléctrica (CAMMESA Abril 2020)

La Potencia Total está integrada por plantas de generación con una capacidad de 40.140 MW. Según su tecnología está compuesta por, 60% son generadoras térmicas (mayoritariamente turbinas a gas), 28% hidráulicas, 8% renovables no convencionales (eólicas 67%, hidráulicas < 50 MW 17%, solar 15% y biogás 2%) y 4% nuclear.

Emisiones de Gases Efecto Invernadero

Conforme el Inventario de GEI (2016) el total de emisiones de nuestro país es 364 MtCO2e, de los cuales el 53% se originan en actividades relacionadas con la energía (quema de combustibles), el 37% en actividades agropecuarias y otros usos de la tierra, el 6% en procesos industriales y usos de productos y el 4% en residuos.

Las actividades relacionadas con la energía emiten 193 MtCO2e, integradas por: 33% industria energía (electricidad, refinación de petróleo y otras), 26% transporte, 17% industria manufacturera y construcción, 18% comercial y residencial, y 6% emisiones fugitivas.

Las actividades que han tenido mayor crecimiento en emisiones son las relacionadas con la industria de energía, aumentando de 22 MtCO2e en 1990 a 64 MtCO2e en 2016. De manera que estas emisiones se incrementaron a una tasa promedio anual superior al 4%. Aumento que resulta superior al del PBI que, en ese mismo período, creció a una tasa anual promedio del 3%.

La meta asumida para el año 2030[4], a nivel internacional, es no superar 483 MtCO2e, tomando medidas no condicionales (políticas y regulaciones públicas). Esto implicaría una reducción de las emisiones totales tendenciales, estimadas para ese año (592 MtCO2e), del 18%. En tanto que con medidas condicionales[5] las emisiones serían 369 MtCO2e. Bajo este supuesto la reducción sería del 38% respecto del escenario tendencial. El cumplimiento de la contribución nacional se lograría mediante la implementación de una serie de medidas de mitigación a lo largo de la economía en los sectores de Energía, Agricultura y Ganadería, Bosques, Transporte, Industria e Infraestructura (incluidos los residuos). En lo referente a la adaptación a los impactos del cambio climático, el país se comprometió a desarrollar un Plan Nacional de Adaptación para el año 2019.

Las tasas de incremento anual promedio de las tres estimaciones de emisiones para el 2030, respecto a las calculadas en el inventario 2016, son:

  • Tendencial (592 MtCO2e):                                                 3,5% p.a.
  • Con medidas no condicionales (483 MtCO2e):                  2% p.a.
  • No condicionales + condicionales (396 MtCO2e):             0,6% p.a.

 Para delinear y ejecutar las políticas en materia de cambio climático y el cumplimiento de los compromisos provenientes de la CMNUCC y del Acuerdo de París, en 2019 se dictó la ley 27520 de Presupuestos  Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático que incluye la creación de un Gabinete Nacional compuesto por las máximas autoridades de las áreas de Ambiente, Energía, Minería, Producción, Agricultura y Ganadería, Industria, Transporte, Desarrollo Social, Relaciones Exteriores, Educación, Deporte, Salud, Ciencia y Tecnología, Interior, Obras Públicas, Vivienda, Trabajo, Economía y Finanzas y Seguridad y Defensa[6].

ESCENARIOS FUTUROS

El futuro del sector energético tiene un alto nivel de incertidumbre debido a la cantidad de factores que lo condicionan. Cuanto mayor es el horizonte de ese futuro, mayor es el nivel de incertidumbre.

Esos factores condicionantes podrían dividirse en diferentes áreas o niveles. En este caso se consideran: - cambio climático, - demanda de energía, - oferta de energía. Dentro de cada una de estas áreas se explicitan las principales variables a tomar en cuenta.

Cambio climático

Conforme el Plan de acción nacional de energía y cambio climático (2017) los principales impactos por regiones son: estrés hídrico por aumento de temperatura en el norte y oeste del país, potencial crisis del agua en Cuyo, retroceso de los glaciares en la zona cordillerana patagónica, retroceso de caudales medios de los ríos de la Cuenca del Plata, aumento del nivel del mar y alta frecuencia de precipitaciones extremas e inundaciones en el NEA y oeste de la región húmeda.

En lo que respecta al sector eléctrico, se prevé que los cambios climático afecten tanto la demanda como a la oferta (generación, transporte y distribución de energía).

La demanda de electricidad se vería afectada como consecuencia de extremos térmicos más frecuentes. Durante las olas de calor, la demanda de energía eléctrica aumentaría debido al mayor uso de los equipos de aire acondicionado, lo que puede provocar restricciones en el suministro. En el caso de los extremos térmicos fríos, se incrementaría la demanda de gas natural residencial para calefacción.

La oferta de electricidad sería afectada principalmente como consecuencia de los cambios en los sistemas hidrometeorológicos como, por ejemplo, olas de calor más frecuentes.

A raíz de las variaciones en los regímenes de precipitaciones, se afectaría principalmente la generación hidroeléctrica, que depende de la hidraulicidad determinada por los caudales y los saltos de las presas.

Las proyección de precipitaciones sobre los Andes de Cuyo, del Comahue y de la Patagonia, de donde se alimentan los ríos de esas regiones, son ligeramente negativas para el futuro cercano. No se puede descartar una afectación negativa del cambio climático sobre la generación hidroeléctrica en estas regiones, que actualmente representan el 35% a 40 % de la generación hídrica nacional.

En cuanto al transporte y la distribución de la energía, el aumento en la intensidad de las tormentas sería el factor de mayor incidencia, ya que se agravarían los perjuicios al sistema. Las principales redes de distribución afectadas serían las subterráneas, en especial los centros de transformación, que podrían sufrir el ingreso de agua en caso de no contar con un equipamiento adecuado. Los daños en las redes aéreas también se incrementarían por el aumento en la frecuencia de las descargas eléctricas y por la circulación de grandes caudales de agua que podrían llegar a dañar sus bases.

Generalmente, las precipitaciones intensas están asociadas a vientos intensos, que serían más frecuentes. Estos fenómenos perjudicarían principalmente a las redes aéreas por los ocasionales contactos con ramas de árboles, que generarían puestas a tierra transitorias o cortes de fases. Además, los vientos huracanados podrían provocar la caída más frecuente de torres y postes de la red, lo que ocasionaría interrupciones en el servicio.

Variables a considerar para la mitigación del CC

A nivel general hay dos tipos de variables a considerar. Las relacionadas con la eficiencia energética y las vinculadas con los cambios tecnológicos, que afectan tanto a la oferta como a la demanda de energía.

La eficiencia energética o ahorro energético tiene como objetivo reducir la cantidad de energía requerida para la producción y uso de bienes y servicios. El nivel de eficiencia está asociado a las pérdidas de energía, el uso de materiales, los procesos productivos, tecnología de equipos de producción y de consumo, hábitos de consumo de usuarios residenciales, entre otros.

El cambio tecnológico es un proceso temporal y acumulativo que modifica, de manera irreversible, tanto la oferta como la demanda de energía. Las transiciones energéticas se generan por cambios tecnológicos que producen impactos, tanto en la economía como en la sociedad. Un ejemplo reciente de este tipo de fenómeno es la introducción de los equipos de generación de electricidad motorizados por turbinas a gas. Otro cambio es la generalización, en los sistemas de transportes, del empleo de vehículos eléctricos.

Algunas variables que influirán en el futuro del desarrollo del sector energético

En la oferta de energía:

  • Generación de electricidad con fuentes de energías renovables no convencionales (eólica, solar, biomasa, hidroeléctrica <50 MW, etc.), conectada a la red de transporte del sistema nacional.
  • Generación distribuida: Generación y consumo de electricidad a nivel residencial y comercial/industrial pequeño, conectada a la red, empleando fuentes renovables de energía.
  • Corte con biocombustibles: Utilización de combustibles de origen vegetal para el corte de los combustibles de origen fósil.
  • Energía nuclear
  • Sustitución de combustibles fósiles por gas.
  • Mejoras en la eficiencia de las centrales térmicas de generación.

En la demanda de energía

  • Iluminación residencial y pública
  • Calefacción
  • Electrodomésticos
  • Regulación de los caudales de agua para consumo residencial, comercial e industrial
  • Envolvente de edificios
  • Electrificación medios de transporte



[1]  Son las fuentes de energía que se extraen de los recursos naturales de manera directa. Incluyen exportaciones e importaciones.

[2] Son las diferentes fuentes de energía producidas a partir de energías primarias o secundarias en los distintos centros de transformación (instalaciones donde la energía que ingresa se modifica mediante procesos físicos y/o químicos, entregando fuentes de energía diferentes a las de entrada) para poder ser consumidas de acuerdo con las tecnologías empleadas en los sectores de consumo.

[3]  Uso de recursos con fines distintos a la utilización como combustible.

[4] Revisión de la Contribución Determinada a Nivel Nacional. 2016

[5] Obtención de financiamiento y transferencia de tecnología

[6] Por Decreto 891/2016 se había creado un Gabinete Nacional de CC a nivel de la Jefatura de Gabinete.

 

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